CAPITULO 2: NADA MAS QUE UNA FIESTA EN CASA

 

La historia de Dire Straits realmente empieza con un piso en un barrio de mansiones de los años 20. Ahora, a principios de 1977, el edificio se ve magullado después de medio siglo luchando con los elementos. Farrar House no es un lugar conocido. Emerge en el fondo de Deptford, sureste de Londres, para el visitante un distrito anónimo de clase trabajadora.
Esta manzana ya había sido condenada por el ayuntamiento local para acomodación familiar, pero al principio de los 70 un estudiante preguntó al ayuntamiento para alquilar un piso ahí. Otros siguieron y en unos cuantos años, estudiantes, músicos, artistas y escritores llenaron el estado.
John Illsley, un músico a veces y estudiantes en Goldsmiths College, empezó a vivir ahí, alquilando un apartamento con cuatro habitaciones pequeñas, un salón, cocina y baño. Estaba en condiciones muy malas pero un verano de trabajo con pintura blanca y brocha lo hizo más hogareño.
El camino de John hasta Deptford fue por el mismo motivo que Mark. Nacido en Junio de 1949, el más joven de tres hermanos, John se decidió por música en el colegio como alternativa a una vida académica. Mientras que en Bromsgrove, una escuela pública en Worcestershire, empezó tocando la guitarra acústica. “Mi hermano William me enseñó E, A y B séptima” dice. “tenía los acordes básicos del blues y el resto lo aprendí por mi mismo. Conseguí un libro de acordes y papel para escribir música y copie todas las canciones del momento y conseguí no hacerlo mal con la guitarra”.
El siguiente paso fue introducirme en una banda, y ahí fue cuando empezaron los problemas. Le grupo del colegio, The Knott, donde también tocaba William, ya tenía tres guitarras y una batería. “Con lo que dije, yo tocaré el bajo”. Quité las dos cuerdas superiores de mi guitarra, la E y la D. No fue hasta 6 meses después cuando se compró por primera vez un bajo.
Por ese tiempo, la música se convirtió en todo. Con lo que el trabajo académico quedó de lado y empezaron las inevitables confrontaciones con la autoridad. “Habían unas cartas increíbles que solían ir de mi padre a mi tutor en el colegio y viceversa. Mi tutor no sabía lo que era una guitarra, con lo que le llamaba banjo, y escribía cosas como “John no hace nada en todo el día salvo tocar todo el día ese maldito banjo”.
“Cada semana me lo confiscaba por tocarlo en las horas que no correspondían. No había problema si tocabas el piano o la tuba, pero si tocabas la guitarra te asociaban con los Rolling Stones. Eras visto como uno de ellos y eso eran malas noticias. Con lo que fue muy duro al principio conseguir tocarlo porque habían tantos lugares especialmente en el colegio donde era realmente desalentador. Creo que eso me ayudó. Lo vi como una pequeña batalla y de verdad que me volví muy testarudo con esto. Se cementó en mi mente que esta era la forma en que quería utilizar mi energía y mi creatividad”.
A pesar de la adversidad, The Knott siguió. Tocaron delante del colegio antes de la película de los sábados, en otros colegios locales y ocasionalmente consiguieron conciertos fuera. “tocamos en el hall de una villa, y en un club de rugby donde pusieron un montón de madera encima de una bañera y eso era el escenario. En realidad tocamos en el baño, y el sonido fue fantástico”
El repertorio fue todo versiones, normalmente de éxitos actuales como NSU de Cream y Spoonful, “Anyway, anyhow, anywhere” de los Who; y el clásico de rock “Lawdy Miss Clawdy”. John hizo de cantante también porque a nadie le apetecía aprenderse las malditas letras. “El equipo era bastante básico también. Un pequeño PA de treinta vatios, un par de amplificadores, y los instrumentos algunos nuestros y otros prestados. Pero fue divertido y duró hasta que los miembros de la banda se fueron yendo del colegio”.
“Hablamos de hacerlo profesionalmente, quizás ir en un barco crucero o ese tipo de cosas, porque no habían muchos conciertos por aquellos tiempos. Eso fue por el 66 ó 67. No teníamos ni idea de que hacer o como ir a por ello. Yo apostaba por seguir pero uno de los miembros empezó a trabajar para su padre y lo dejamos morir. Ese fue el final”.
El interés musical fue más importante que los estudios y John se encontró con ocho suspensos y un sobresaliente en arte –no suficiente para la universidad o una carrera profesional. Con lo que se fue a una escuela cerca de Kettering para seguir con su educación e intentar aprobar Inglés y Física. Después de la vida monástica en Bromsgrove, socialmente fue un éxito, pero un desastre académicamente. “Solía ir a jugar al billar todo el día, o a pasar el rato en el Wimpy Bar”.
E inevitablemente, la música volvió a aparecer. “Empecé a tocar en una banda de blues. Había un batería excelente, yo al bajo y un guitarrista que solía tocar al estilo de Eric Clapton. Era muy bueno –tenía una Strato, lo cual impresionaba bastante. Solíamos tocar en colegios, el pub de turno de aquí o allá, o haciendo de teloneras de los grupos locales ganando muy poco dinero.
“La banda no estaba mal. Estaba basada en Cream y hacíamos ese tipo de canciones. Este guitarrista solía hacer solos de unos veinte minutos. Teníamos un nombre, pero lo cambiábamos cada vez que terminábamos porque si el concierto no había sido bueno, no queríamos que dijesen “no queremos que vuelvan”.
Después de un año, John volvió a casa en Leicester, sin trabajo, y a las inevitables peleas familiares. “Mi madre me seguía diciendo: creo que deberías trabajar en un banco” porque eso fue lo que mi padre hizo. Iba a hacer entrevistas a cualquier sitio”
Un intento de acceder a un curso para dirección en Marks & Spencer salió mal y falló en la última entrevista cuando fue grosero con el director; unas semanas en el banco Lloyds.
Eventualmente John bajó a Londres por la recomendación de un amigo de su padre para hacer prácticas en una empresa de madera. “Y eso fue genial. Salí de casa, tenía 20 años, tenía mi propio piso, mi pequeño Ford Popular y era independiente”.
Al principio me sentía muy solo viviendo en Woolwich con sólo un par de conocidos que vivían en la otra parte de la ciudad. Pero las cosas vinieron juntas –una novia, una casa, una hipoteca, y un trabajo camino de estar en la mesa de directivos en un par de años.
“Y entonces tuve esa tormenta en mi cabeza. A la edad de 24 me dije a mi mismo: mira, esto es ridículo. En serio quiero hacer esto por el resto de mi vida? Y simplemente tuve que decir no”.
Eligió ir a la Escuela de Goldsmiths para estudiar sociología, pagando él mismo sus estudios trabajando media jornada llevando la contabilidad en la empresa de madera. “La verdad es que lo disfruté; por primera vez en mi vida, estaba interesado en estudiar. Me lo tomé muy en serio, pero por supuesto, la mente tiende a cambiar una vez que te has metido en ese tipo de mundo otra vez y empecé a pensar seriamente sobre la música. Empecé a tocar la guitarra un poco más y conocí a varios chicos en la escuela que estaban bastante interesados y volvimos a formar una banda. Yo estaba muy interesado en hacer música otra vez y pensé para mi mismo, que en realidad me gustaba mucho hacerla. No tenía ni idea de cómo iba a funcionar”.
Mientras tanto, John y su novia abrieron una tienda de discos en el norte de Londres, que gradualmente empezó a tener pérdidas y tuvo que ser abandonada. Y lo mismo pasó con la relación y John se mudó de piso a Farrar House.
No estuvo mucho tiempo solo. “Estaba hablando con varios amigos míos en el pub y uno de ellos trabajaba con David Knopfler como trabajador social en el ayuntamiento de Greenwich. Ella me dijo que lo acababan de tirar de su piso, o algo así y necesitaba un sitio donde poder vivir. El vino a conocerme y nos llevamos bien con lo que vino a vivir allí”.
Dave también era un guitarrista, y los dos solían sentarse en el piso y practicar juntos. Por aquel tiempo, John estaba en una banda llamada Blind Alley. Sólo hicimos un concierto. La banda era espantosa”.

Dave había hablado sobre su hermano guitarrista y pronto llegaría el día cuando Mark y John se conociesen en el piso. “Yo había estado fuera toda la noche y volví a casa sobre las 10 de la mañana. Entré en la cocina y empecé a hacerme una taza de té, entré en el salón y allí estaba este chico tumbado en el suelo con la cabeza levantada y apoyada en la silla. Estaba casi dormido, completamente vestido en vaqueros con botas de piel. Tenía una guitarra que descansaba sobre su cadera. Pensé, no me jodas, este debe ser Mark.
“Por supuesto se despertó y empezamos a charlar. Congeniamos muy bien desde el primer momento. Y desde ese día en adelante pasamos muchísimo tiempo juntos, saliendo por el West End, a los pubs y clubs, simplemente pasando el tiempo”.
La vida de los hermanos Knopfler habían tenido los mismo hilos que la de John refiriéndonos a música. Mark nació en Agosto de 1949, David tres años y medio después, los hijos de un arquitecto húngaro judío y comunista que se fue a Inglaterra huyendo de los nazis en 1939. se estableció en Glasgow, se casó con una profesora y dejó el partido comunista. Dave continúa con la historia: “Nacimos en Glasgow y nos fuimos a Newcastle cuando yo tenía cuatro o cinco años. Siendo de izquierdas, mi padre trabajó para la autoridad local –no quiso trabajar para privado. No creo que el quisiese hacer carrera. Creo que la corrupción en el noreste le hizo mal. Mi padre fue básicamente un hombre muy estricto, quejándose sobre ello”.
Por una extraña coincidencia, Pete Murdoch quien fue el primer hombre del equipo de Dire Straits y después fue capataz del equipo vivía en la misma calle de Glasgow que la familia Knopfler, aunque nadie lo supo hasta después de un año trabajando juntos. Dave recalca: “Éramos demasiado pequeños para ver por encima de la valla, pero Pete y yo solíamos tirarnos piezas de Lego. Recuerdo pensar al tirar mis piezas que desearía no haberlo hecho, ya que las suyas no eran tan buenas como las mías”.
Cuando se mudaron a Newcastle, los padres de Knopfler despertaron un interés en la música. Mark dice: “Recuerdo a mi madre tocando el piano –todavía lo toca un poquito. Mi padre podía tocar el violín un poco, pero sólo lo vi tocando una vez. Ambos tenían oídos musicales.”
La escuela de ambos fue Gosforth Grammar, y allí también recuerda Dave la hostilidad tradicional a la música moderna que dio paso al rock´n roll. “Estoy seguro de que la escuela tuvo mucho que ver con ello, una reacción en contra, más que positiva –por lo menos para mi. Recuerdo como me tiraban del piano y me expulsaban de la escuela constantemente… detenerme por tocar el piano, cosas así. Las clases de música eran estrictamente clásicas y recuerdo ser expulsado por desperdiciar el tiempo de todo el mundo. Creo que algo similar le pasó a Mark con la misma profesora. Esto era porque no éramos disciplinados leyendo música. Quiero decir, engañaba y tocaba de oído pero hacía creer que estaba leyendo música”.
En los viajes al centro, los hermanos pegaban las narices a los escaparates de las dos tiendas de música. Un sueño temprano fue una Fender color rosa salmón, al estilo de Hank Marvin, que costaba 168 libras. Pero cuando llegó la primera guitarra, las ambiciones tuvieron que bajar para llegar a una Hofner Super Solid con dos picks ups. Dave todavía la tiene en casa.
“Mi padre la compró primero para Mark. Fue un gran trato porque Mark no quiso un viaje escolar –podría haberse ido a un crucero durante 10 días o algo así –pero dijo: No, preferiría tener una guitarra. “Por supuesto, nunca tuvimos un amplificador”.
“Solía tocar la Hofner cuando Mark no estaba: “House of the rising sun” y cosas así. Me compré una guitarra acústica por 10 chelines. Creo que Mark me enseñó un poquito. Creo que incluso tocamos juntos un poco, pero no creo que fuese bien del todo. A veces lo acorralaba para que me enseñase un poco”.
Mark juntaba bandas para los bailes del colegio, y solía ir con aquellos que tocaban música. Dave se juntó con unos cuantos amigos y formaron un grupo llamado Rock Machina donde tocaba la batería.
“Llamar a esto una banda es demasiado. Creo que hicimos dos conciertos. Mark no estaba en este grupo –hubiera sido una historia diferente si hubiese estado. No creo que ninguno de nosotros fuéramos unos niños arquetipos que vivían y morían por ello, tocando en los clubs de trabajadores, haciendo una forma de vida de ello y yendo al colegio. Tocábamos en bandas y nos importaba, pero estoy seguro que muchos de estos chicos se hicieron periodistas, profesores o lo que fuese, y eso fue el fin de la historia”.
Mark sí que hizo un pequeño paso en el mundo profesional de la música cuando se junto con una compañera del colegio, Sue Hercombe en un duo con guitarra acústica y voces, y tocaron un par de veces en un programa de televisión local.
“Hacíamos fingerstyle y canto harmonioso. Lo hacíamos todo desde la Incredible String Band hasta Bob Dylan. Éramos simplemente dos jóvenes. Ella tenía 15 años y yo unos 16”.
Su interés en la música cubría muchos estilos. Los héroes tempranos incluido el guitarrista de Ricky Nelson, James Burton y la guitarra de Elvis Presley, Scotty Moore y también músicos de blues como Lonnie Jonson.
“Pero nunca me senté con un tocadiscos e intenté copiar punteos nota por nota. Es algo que siempre intenté evitar, en realidad. Pero si que intentaba pillar el sentimiento. Recuerdo la primera vez que escuché a B.B. King cuando tenía 16 años o algo así, en el colegio. Fue el album Live at the Regal. Este me impresionó mucho. La respuesta de la audiencia y el sentir la guitarra que sonaba, sabes? Para mi nunca ha sido académico”.
Por este tiempo, Mark consiguió hacer un disco. Dave: “Creo que un chico pagó por Mark para que hiciese una demo en Londres. Fueron a un estudio de los de verdad y la hicieron en media hora o una hora. Nunca se editó. No creo que nadie hizo nunca nada con esa demo. Simplemente se hizo. No tenía la intención de ser una pieza maestra de calidad, era una demo.
“Era un canción muy buena, llamada “Summer´s comino my way”. Muy buena para su tiempo. Para lo que fue y para lo que él pudo hacer, fue un gran esfuerzo. Todavía estaba en los clubs folks por entonces”.
La adolescencia de Mark en Newcastle fue algo que más tarde se convertirían en canciones, especialmente en el primer album. Por ejemplo, Dave recuerda el fondo de “Down to the Waterline”. Mark consiguió un concierto en el National Youth Theatre o algo así. De cualquier modo, era algo bastante importante. Tomó parte en una de esas cosas de los sesenta, como Julio César en polo negro y deportivos y un arma. Por aquel entonces lo llamaban teatro experimental y era todavía muy nuevo. Esto pasó cuando Mark tenía 14 ó 15 años.
“Me contaba sobre como volvía cada noche en el tren y veía el río y sus luces. Recuerdo una noche que pareció perderse con todas esas luces e hizo una pintura del río Tyne que mis padres todavía tienen colgada en la pared. La imagen de “Down to the Waterline” viene de caminar junto al río Tyne de noche con su chica.”
Otra impresión temprana vino de “Spanish City”, un parque de atracciones en Whitley Bay, que después fue la base para Tunnel of Love.
Dave continúa: “Solía dejar la escuela primaria, coger el tren sin pagar, ir a Whitley Bay, que está a unas ocho millas, esconderme en los baños hasta que el revisor había pasado, bajarme en la última estación y caminar unos tres cuartos de milla hasta Spanish City y pasar varias horas jugando a las máquinas tragaperras. Conocía todos esos trucos, y siempre me las apañaba para conseguir suficiente dinero para montar en las atracciones. Estaba obsesionado con los parques de atracciones. Mark y yo solíamos allí bastante”.
Los hermanos se separaron in 1967, cuando Mark se fue al sur a pasar un año estudiando periodismo en el Harlow Technical Collage. Por supuesto, la guitarra se fue también para sesiones informales en fiestas, y en el verano, en el jardín fuera con otros estudiantes. También habían viajes para ver que bandas tocaban en los diferentes clubs de blues en Bishops Stortford, y a veces en Londres.
Cuando acabó el curso, Mark se fue a Leeds, donde trabajó como reportero en el Yorkshire Evening Post durante dos años antes de decidir que el cuaderno de notas no era para él, y se fue a la universidad para conseguir el grado en Inglés. También hubieron bandas aquí, pero nada serio hasta que no terminó los estudios. Mientras tanto, Mark se casó en Leeds pero no duró mucho.
“El primer día que dejé la universidad me dije, vale, me voy a Londres a tocar en una banda de rock´n roll –y me fui. Abrí el Melody Maker y busqué el anuncio más grande. Me bajé del tren, caminé y encontré a otros guitarristas que salían de la audición que me desearon suerte. Entré y conseguí el concierto”.
La banda se llamaba Brewer´s Droop. Como el nombre de una de sus más conocidas canciones sugiere “Beer”, no se les podía tomar muy en serio. Establecidos en High Wycombe, habían estado haciendo el circuito de las escuelas durante unos cuantos años, pero no habían llegado muy lejos. Su filosofía, como explicaba su líder Ron Watts, era llegar a ser una banda real y honesta muy buena, tratando de comunicarse con la audiencia”.
“Toqué con ellos durante dos meses” recuerda Mark. “Muerto de hambre. Tocaban R´n´B pero tocaban el mismo set básicamente durante tres años ya. Había una seria cantidad de cerveza consumida. Pero mi matrimonio se estaba rompiendo, sin dinero, sin nada. Supongo que en parte fue una buena experiencia”.
Esto se acabó rápidamente y Mark se fue al colegio de profesores y consiguió un trabajo como profesor de inglés en el colegio de Loughton en Essex.
Dave, mientras tanto, se fue de casa y se fue al politécnico de Bristol. “Iba a tomarme un año sin hacer nada, pero mi madre no estaba de acuerdo. Me estaba presionando para que fuera al politécnico, con lo que fui, y no fue tan malo porque lo disfruté conforme pasaba. Tocaba los teclados con un chico llamado Pete Ward, con el que perdí contacto porque suspendió los exámenes del primer año. Yo seguía buscando bandas pero no había nada para mi allí, no hasta que me metí otra vez en el Fol., lo que parecía que era la única cosa que podías hacer si eras guitarrista”.
Dave dejó el colegio y se fue a trabajar para DHSS. Mark se acababa de mudar a Loughton y pensaba bajar con su Honda 250 a visitarlo.
Dave: “Tenía dos guitarras. Tenía una mía, una Sovereign que me costó 40 libras, y otra que conseguí de la basura de un piso que limpié y restauré. Mark y yo solíamos tocar con esas guitarras”.
Once meses después, Dave dejó su trabajo y se mudó a Londres, quedándose durante un mes en el piso de Mark en Buckhurst Hill.
“Eso fue una cosa formativa ya que recogía”, dice Dave. “Nosotros dos estábamos en un piso asqueroso, comprando fish and chips o nuestra comida china para llevar a las 11 de la noche, cogiendo las guitarras acústicas y tocando hasta que nos quedábamos dormidos a las dos de la mañana. Y esa fue en realidad la rutina de cada noche.
“Muchas de esas cosas fueron los primeros pasos para lo que fue después el primer disco. Algunas de las canciones eran un embrión. Recuerdo particularmente la melodía de “Lions”. Cuando estábamos en Basing Street grabando el primer album, nos faltaba una canción. Mark tuvo que escribir una más, y recuerdo que le sugerí utilizar aquella melodía, y lo hizo.
“Tenía más que ver con un sonido, un estilo, una onda, que con canciones actuales. Recuerdo cuando conocí a John en Deptford, llamé a Mark después de conseguir el piso. Estaba bastante excitado pensando que Mark bajaría y conocería a John porque sentía que podía ser el tercer miembro potencial de una banda”.

“Tenía más que ver con un sonido, un estilo, una onda, que con canciones actuales. Recuerdo cuando conocí a John en Deptford, llamé a Mark después de conseguir el piso. Estaba bastante excitado pensando que Mark bajaría y conocería a John porque sentía que podía ser el tercer miembro potencial de una banda”.
Mark mientras tanto, ya había formado una banda con amigos del Loughton Collage. “Teniamos un cantante y un bajo y un batería. Yo solía tocar la guitarra y cantar. Hacíamos rockabilly, R´n´B. Tenía este amplificador Selmer que solía ponerlo encima de dos sillas para tocar”.
Esta banda eran los Cafe Racers, una banda con un personal flotante que consiguió una sólida reputación en circuito de pubs y locales del Collage en Londres. Eran particularmente favoritos en King´s Head en Islington tocando en el verano de 1976. No tocaban canciones originales, sólo clásicos como “good Morning little schoolgirl”, “move it”, clásicos de Jerry Lee Lewis.
“Incluso hicimos una versión de “Not fade away”. Solía hacerlo como James Burton cuando tocaba con los Everly Brothers. Era realmente una buena versión. Hicimos un par de cosas de los Everlys; creo que incluso hicimos “Bird Dog”. Yo tocaba una Gibson Les Paul Special que enchufaba directamente al amplificador. Solía tener que utilizar una pua (plectrum) mucho más por aquel entonces; era una combinación de dirigir y llevar el ritmo”.
Si a la banda le faltaba el bajo alguna noche, John estaba invitado a tocar con ellos. La combinación funcionaba y tocó en un par de conciertos más. Pero la banda no estaba llegando a ningún sitio, y los dos John y Mark lo sabían.
John: “no era para nada una gran cosa, pero recuerdo claramente una noche después de haber ensayado, Mark y yo fuimos a un pub cercano y estábamos hablando sobre sus canciones. Quería un vehículo para hacer su propio material, con lo que dije “entonces, vamos a formar algo y lo haremos nosotros mismos”.
En Abril de 1977, Mark recogió su piso y se fue a vivir con John y Dave a Farrar House, aunque todavía tuvo su trabajo en Loughton durante unos cuantos meses más. “Disfruté de dos años enseñando, pero el tercer año pensé para mis adentros, Dios mio, no puedo hacer esto por el resto de mi vida, simplemente no puedo. Las canciones estaban presionándome demasiado”.
A través de horas de ensayos y prácticas, las canciones emergieron y rápidamente fue obvio para John, no sólo que Mark era un excelente guitarrista, sino que además, era un buenísimo escritor. “Era increíble, un guitarrista diferente. Había tocado con varios y Mark era excepcional. Solía tocar con la plectrum con las Racers, más que con los dedos como lo hace ahora en Dire Straits. Debería pensar que el estilo de los dedos era algo que solía hacer en casa durante horas y horas –cuando no podía encontrar una plectrum, conociéndolo.
“No solía hablar mucho de las canciones. Sólo solía decir, “Creo que he escrito una muy buena” y eso era todo. Yo decía, me gustaría escucharla y entonces él la tocaba. Solíamos mantener largas conversaciones por aquellos días y creo que éramos como estimulantes el uno con el otro. Y eso puede que ayudase con las canciones. Era casi como si tropezase con un alambre y empezaba a escribir”.
Durante la primavera y el verano de 1977 las canciones seguían viniendo. “Wild West End” fue escrita sobre los paseos de Mark en Londres; “Southbound again” vino de las memorias de los viajes a la capital. De “Sultans of Swing” Mark dice: “Sultans” se escribió bastante antes de tener la banda; no había conocido a John todavía. Dave vivía en algún sitio en Greenwich y simplemente fuimos al pub –creo que se llamaba The Swan, o algo así, en Greenwich High Road –y jugamos al billar y nos tomamos un par de pintas. Había una banda de jazz tocando, y no había nadie allí excepto nosotros y un par de chicos en el rincón.
“Cantaron un par de peticiones. Les pregunté por “Creole Love Call” y fue genial. Hay muchas bandas como esas. Son carteros, lecheros, contables, profesores. Simplemente se juntan los domingos a la hora de la comida y algunas noches y tocan. Y es divertido porque tocan esta música de New Orleáns nota a nota –en Greenwich”.
John recuerda que originalmente, el Sultans era muy diferente. Las letras eran las mismas, pero la música era completamente diferente. “Tenía la sensación que escribió la música un día y dijo, Hey, tengo una nueva música genial para el Sultans!”.
“In the Gallery” fue inspirada en una visita que John y Mark hicieron a una galería de arte moderno que pertenecía a un amigo de Mark en Shaftesbury Avenue. John dice: “estábamos dando vueltas por allí y ninguno de los dos podíamos creer la mierda que estábamos viendo. Era basura; no había otra palabra para eso. En lo que nos concernía a nosotros, ni siquiera se debería haber considerado como arte.
“En el camino de vuelta, Mark iba sentado en la parte trasera del coche y estaba escribiendo casi furiosamente. No dije nada, y volvimos a Deptford en completo silencio. Salí del coche y le dije si venía y me dijo: “sólo tengo que terminar algo”. Vino una hora y media más tarde, y había escrito la canción.
“De momento no tenía la música para la canción, pero cuando estábamos tocando en el piso, teníamos una melodía con la que solíamos jugar. Estábamos sentados un día y de momento dijo “hey, estas dos van juntas”. Cosas así pasan ocasionalmente, lo cual era divertido. Solíamos terminar las canciones con la banda. Solíamos lanzar ideas o recoger ideas, lo que fuese”.
Con canciones que tomaban forma, dos guitarristas y un bajista, el siguiente paso era encontrar un batería. “Mark dijo un día, “yo conozco a este batería y toca con mucha sensibilidad. Creo que él pegaría aquí”. Pick vino y fue de lo más natural”.
En términos de la experiencia, Pick Withers estaba a siglos de distancia de los otros tres. Un recuerdo temprano de él es estar viendo la banda de los Boys´ Brigada marchando calle abajo al ritmo de este gigante tambor. “Por alguna razón yo quería aquel tambor. Tuve que pasar por un montón de pruebas –estar en la brigada durante un año, tocar la trompeta durante otro año. Mi pieza maestra fue tocar “The Last Post” en el campamento. Entonces tuve que esperar a que hubiese plaza y finalmente conseguí el tambor. Solía llevar a mis padres de cabeza”.
A los 17 se hizo músico profesional y se unió a una banda llamada The Primitives. Durante tres años estuvieron de gira en Italia, tocando una colección de canciones antiguas de R´n´B y algunas originales pobres.
Al regresar a Inglaterra, tuvo una secuencia de sesiones y una banda llamada Spring, que grabó una album para RCA sin mucho comercial o éxito crítico. “Los críticos pensaron que era pretenciosa, y en retrospectiva, lo era”.
Entonces el se mudó a los estudios Rockfield de Dave Edmunds en el sur de Gales como el batería pero siendo el trabajo poco lucrativo. Tenías que pedir 40 pennys para cigarrillos”. Pero de cualquier modo, le dio la oportunidad a Pick de trabajar con una colección variada y exquisita de artistas como Bert Jansch, Howard Perth, Michael Chapman y Del Shannon.
Se encontró con Mark en la casa de un amigo mutuo, donde Mark recalca, “Estaba ocupadísimo”. Cuando Pick llegó a Farrar House, el efecto fue inmediatamente obvio para todos. John dice: “Para mi, como bajista, estar tocando con Pick Withers era fantástico para un comienzo. Nunca había tocado con nadie tan bueno como él.
En realidad tenía mucha vergüenza de tocar al principio. El solía tocar en un club de folk y era muy delicado. Un músico excelente entonces, y creo que se hizo mejor con le paso de los años, aunque probablemente te lo discuta. Si que habían determinados aspectos del rock´n roll que no le gustaban.
Ya tenían una banda de verdad, el personal para los ensayos intensivos. John recuerda pasar horas y horas tocando en esa pequeña habitación del piso. Había suficiente espacio para la batería y tres chicos de pie, y eso era todo. Intenté chequear el sonido. Puse un falso techo y lo rellené con material aislante. Teníamos alfombras en las paredes.
“Era un estudio horrible, que olía fatal. Con todo el mundo fumando todo el tiempo, después de 20 minutos no podías ver a través de la habitación. Sólo recuerdo tocar y tocar todo el tiempo, todos los días, horas y horas. Y de momento nos dimos cuentas que teníamos un cierto estilo. La forma de tocar era muy delgada pero todo estaba en su lugar, incluso a pesar de se increíblemente básico”.
Y finalmente llegó la seguridad para llevar esa música a una audiencia.